miércoles, 28 de julio de 2010

Burbujeo peculiar:

Insinúan las burbujas;
-¡Somos demasiadas en éste recipiente!...
gritó la burbuja azul.
-No somos demasiadas, el recipiente es pequeño...
contestó la burbuja amarilla.
Tajante y voraz habló la burbuja verde.
-Mis estimadas e infladas burbujas palurdas, no se desesperen, ustedes ya están viejas, pronto se reventarán y harán más espacio.
- ¡Hey!...
se escuchó al fondo del recipiente.
-Burbujas tontas, ¿qué no ven la realidad?, éste recipiente en cualquier momento se abrirá y algunas de nosotras volaremos libres fuera de aquí. Dicen que allá afuera es el mundo perfecto para las burbujas.

-ooooh...
Se escuchó al unísono.

Una tarde como cualquier otra en el recipiente se percibió un cambio; se estaba abriendo el recipiente. Salieron las burbujas azul, amarilla y verde, pues eran ellas las primeras burbujas y por lo tanto las primeras en salir...
-¡Tronaron!, tronaron finalmente...
dijo el aire.
-Burbujas tontas, por no haberse puesto de acuerdo.

La voz que se escuchó al fondo del recipiente no era la voz de otra burbuja, era la voz del aire. Él no mintió al haberles dicho que aquí afuera era el mundo perfecto para la burbuja.
Ellas (las burbujas) en cambio fueron las que fallaron, jamás se pusieron de acuerdo en sus vidas y por lo tanto reventaron y jamás sabrán del paraíso de las burbujas.

miércoles, 21 de julio de 2010

La vía láctea y el Knorr...

Suyo era el eterno suspiro
que con el viento en tu voz nació,
suyo era el futuro
que nos acogía cuando Tláloc cantó;
entonando melodías de poder
amor y placer.
Suyas eran las notas
que emanaron de aquel largo atardecer...

De nuevo tus ojos suspiraron,
y el azul de tus pupilas llenaron el cielo de vida
y el pletórico mar de amor...
Llenaron los prados de alegría,
y mi corazón cantó...

Suya era la mirada del mar,
suya es la galaxia
en donde Quetzalcóatl nació...

Cerca del indomable océano
un knorr esa noche apareció;
ahí en el azul del mar
ahí palideció...

Suyo era el eterno suspiro
que con el viento en su voz nació...
suyo era el futuro
en donde nuestra historia se escribió


jueves, 15 de julio de 2010

Mi querida revolución


Gamas de colores dividieron mi corazón;

De alegría y sentimientos de fruición, se llenó aquel lugar de prados azules y verdes cielos.

Llegó, por fin llegó, y nos trajo espíritus renovados,

De su morral brotó libertad y justicia que nos ha dejado ilusionados.

Se ha terminado el desdén, mis queridos hermanos,

Tras éste tráfago, nos ha traído de nuevo la esperanza

Nos ha llenado la boca de comida y ha acabado con matanzas.

¿Qué sería de la vida sin ti?, no lo puedo imaginar,

Sin ti, habría resignación absoluta y pueblos abúlicos llenos de pobreza y grandes disputas.

Sin ti jamás habría nacido libre en estas tierras de Tonatiuh,

Sin ti sería tan solo un gobernado más,

Si tú no existieras no tendría mi corazón dividido en colores,

Sin ti seria uno más.

Por eso te amo y entrego mi vida a tu puño,

Por eso una vida completa he soñado con mi fusil cargado en la espalda,

Por eso ahora me entrego por completo y me comprometo a inhumar al gobierno de malos tratos.

Por ti, mi querida mujer de rojo, caminaré por la arena rasposa hasta llegar al final del borde y sumergirlos en aquella gran fosa.

Libertad, mujer de rojo, trae libertad a nosotros y nosotros te amaremos más, llenaremos de estrellas rojas el universo y el mar.

Te lo digo con todo el corazón, te amo a ti, mi querida revolución…

domingo, 11 de julio de 2010

Un hombre, Un dios:

“Bajo los pies del majestuoso me encuentro intentando no ser pisado por sus patas de oro”.

Miseria y soledad acogen mi pensamiento obscuro, tan lleno de piltrafas como de palabras que he ingerido atroz y peligrosamente, me he enganchado a esto como a la madre superior en su momento; es extraño todo esto, pues de bajo de mi manga no encuentro ningún suspiro y detrás de aquellas nubes no logro descubrir que trajo al majestuoso por aquí.

En mi mano la cruz que salvará a lo que resta de la humanidad y debo decir que la devoción y yo somos enemigos pero ahora tras la desnudes de mi espíritu lo que resta es llorar.

Bajo mi ingle un cráneo traído del pétreo submundo, que me mira fijamente mientras intento irremediablemente detener a los dientes del destino.

Gran majestuoso, no nos dejes volar jamás, no le des alas a los alacranes, gran majestuoso; arranca nuestras extremidades si es necesario que todo esto nos lastimará cuando el oro de tus pies caiga sobre el suelo. Dichosos los ángeles que montan tu lomo y maldigo a los paquidermos que caminan tras de ti, pues cargan la desgracia en sus largas patas.

"Has que el destino limite nuestro poder..."