miércoles, 28 de julio de 2010
Burbujeo peculiar:
miércoles, 21 de julio de 2010
La vía láctea y el Knorr...
jueves, 15 de julio de 2010
Mi querida revolución
Gamas de colores dividieron mi corazón;
De alegría y sentimientos de fruición, se llenó aquel lugar de prados azules y verdes cielos.
Llegó, por fin llegó, y nos trajo espíritus renovados,
De su morral brotó libertad y justicia que nos ha dejado ilusionados.
Se ha terminado el desdén, mis queridos hermanos,
Tras éste tráfago, nos ha traído de nuevo la esperanza
Nos ha llenado la boca de comida y ha acabado con matanzas.
¿Qué sería de la vida sin ti?, no lo puedo imaginar,
Sin ti, habría resignación absoluta y pueblos abúlicos llenos de pobreza y grandes disputas.
Sin ti jamás habría nacido libre en estas tierras de Tonatiuh,
Sin ti sería tan solo un gobernado más,
Si tú no existieras no tendría mi corazón dividido en colores,
Sin ti seria uno más.
Por eso te amo y entrego mi vida a tu puño,
Por eso una vida completa he soñado con mi fusil cargado en la espalda,
Por eso ahora me entrego por completo y me comprometo a inhumar al gobierno de malos tratos.
Por ti, mi querida mujer de rojo, caminaré por la arena rasposa hasta llegar al final del borde y sumergirlos en aquella gran fosa.
Libertad, mujer de rojo, trae libertad a nosotros y nosotros te amaremos más, llenaremos de estrellas rojas el universo y el mar.
Te lo digo con todo el corazón, te amo a ti, mi querida revolución…
domingo, 11 de julio de 2010
Un hombre, Un dios:
“Bajo los pies del majestuoso me encuentro intentando no ser pisado por sus patas de oro”.
Miseria y soledad acogen mi pensamiento obscuro, tan lleno de piltrafas como de palabras que he ingerido atroz y peligrosamente, me he enganchado a esto como a la madre superior en su momento; es extraño todo esto, pues de bajo de mi manga no encuentro ningún suspiro y detrás de aquellas nubes no logro descubrir que trajo al majestuoso por aquí.
En mi mano la cruz que salvará a lo que resta de la humanidad y debo decir que la devoción y yo somos enemigos pero ahora tras la desnudes de mi espíritu lo que resta es llorar.
Bajo mi ingle un cráneo traído del pétreo submundo, que me mira fijamente mientras intento irremediablemente detener a los dientes del destino.
Gran majestuoso, no nos dejes volar jamás, no le des alas a los alacranes, gran majestuoso; arranca nuestras extremidades si es necesario que todo esto nos lastimará cuando el oro de tus pies caiga sobre el suelo. Dichosos los ángeles que montan tu lomo y maldigo a los paquidermos que caminan tras de ti, pues cargan la desgracia en sus largas patas.
"Has que el destino limite nuestro poder..."