-¡Somos demasiadas en éste recipiente!...
gritó la burbuja azul.
-No somos demasiadas, el recipiente es pequeño...
contestó la burbuja amarilla.
Tajante y voraz habló la burbuja verde.
-Mis estimadas e infladas burbujas palurdas, no se desesperen, ustedes ya están viejas, pronto se reventarán y harán más espacio.
- ¡Hey!...
se escuchó al fondo del recipiente.
-Burbujas tontas, ¿qué no ven la realidad?, éste recipiente en cualquier momento se abrirá y algunas de nosotras volaremos libres fuera de aquí. Dicen que allá afuera es el mundo perfecto para las burbujas.
-ooooh...
Se escuchó al unísono.
Una tarde como cualquier otra en el recipiente se percibió un cambio; se estaba abriendo el recipiente. Salieron las burbujas azul, amarilla y verde, pues eran ellas las primeras burbujas y por lo tanto las primeras en salir...
-¡Tronaron!, tronaron finalmente...
dijo el aire.
-Burbujas tontas, por no haberse puesto de acuerdo.
La voz que se escuchó al fondo del recipiente no era la voz de otra burbuja, era la voz del aire. Él no mintió al haberles dicho que aquí afuera era el mundo perfecto para la burbuja.
Ellas (las burbujas) en cambio fueron las que fallaron, jamás se pusieron de acuerdo en sus vidas y por lo tanto reventaron y jamás sabrán del paraíso de las burbujas.
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