Suyo era el eterno suspiro
que con el viento en tu voz nació,
suyo era el futuro
que nos acogía cuando Tláloc cantó;
entonando melodías de poder
amor y placer.
Suyas eran las notas
que emanaron de aquel largo atardecer...
De nuevo tus ojos suspiraron,
y el azul de tus pupilas llenaron el cielo de vida
y el pletórico mar de amor...
Llenaron los prados de alegría,
y mi corazón cantó...
Suya era la mirada del mar,
suya es la galaxia
en donde Quetzalcóatl nació...
Cerca del indomable océano
un knorr esa noche apareció;
ahí en el azul del mar
ahí palideció...
Suyo era el eterno suspiro
que con el viento en su voz nació...
suyo era el futuro
en donde nuestra historia se escribió
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