miércoles, 15 de diciembre de 2010

CAYÓ EL CEDRO CON EL ALBA:

Cayó el cedro con el alba, cayó el suspiro más grato de mi alma junto con el sol; cayó la tarde más naranja y amarilla de mis días, cayó purificando y santificando la cosecha del día. No me puedo sentir más compensado, “mañana hay comida” mañana hay esperanza. Mañana, sí, mañana tendremos hambre y será saciada.

Pueblo mío, amado lugar; aquí las personas son personas y no monstruos recargados en la vanidad. Los niños juegan en la sombra que nos regala aquél guayabo en la orilla de la parcela, las mujeres miran a sus hombres mientras ellos trabajan duro bajo la sabana de luz que el astro rey nos da. Jamás me cansaré de vivir lo que vivo, de soñar lo que sueño, de besar la tierra y pedir a gritos que caiga agua del cielo, jamás me cansaré de ser quien soy, de tener pintado en mi piel el cobre de mis ancestros, jamás dejaré de ser hijo de las armas de zapata, siempre defenderé a capa y espada mi identidad aunque esté condenado a estar chingado toda la vida, pero más chingado está el cabrón que para comer nos roba, aquél que para traer carruajes lujosos nos quita el poco dinero que ganamos, que nos escupe y nos arrolla con su prejuicioso sistema de gobierno, con su apócrifo sistema legislativo y su infecto poder judicial.

Por eso digo que cayó el cedro con el alba, porque cuando el alba llegué el cedro convertido en cerdo va a caer. “Mañana hay comida para todos”, hay que sembrar literatura, hay que sembrar patriotismo, hay que sembrar cultura y hay que esperar la última ola. Y para aquellos que queremos seguir viendo a nuestros hijos jugar en la sombra del guayabo hay que tomar conciencia de nuestros actos y no hay que retroceder ni un centímetro más y con el dedo en el renglón hagámosle saber a los come tripas que somos más, y sobre todo que somos más los que hablamos y peleamos por un sistema de gobierno más justo y digno. “Caerá el cedro cuando caiga el alba” y caerá con él los frutos que darán vida a mis sueños comunistas, pues el cedro representa al neoliberalismo, al capitalismo de los que tienen, porque los que no tenemos somos los hijos separados de la globalización.

sábado, 4 de diciembre de 2010

CABALGANDO EN EL VIENTO:


Estoy montando el viento para pisar el aire,

para tocar el sueño dentro de estas tierras arenosas,

en donde es difícil levantar la mirada,

en donde los ojos cambian a rojos por la arena,

misma que raspa mi garganta y ahoga en cada paso mis pulmones.


Prometo que seré más fuerte al amanecer
cuando sabiduría llegue a mi vida,
cuando el verano se asome la dejaré.

La dejaré cuando el verano se acerque,
cuando ya no sea necesario recurrir a sus consejos.
La dejaré cuando el verano despunte,
cuando el sol no preste mas sus llamas para prender nuestro amor.
Y en su honor cantaré canciones a la madre tierra,
canciones de vida, de colores, cada una con matices diferentes,
en distintos tonos y serán como hojas del mismo árbol como hijas de la misma madre.

Tiene que quedar claro que su aroma no lo dejaré, viajará con migo a donde sea que valla,
en donde sea que viva, conmigo seguirá.

Todos intentan decirme que no me haces bien pero solo tú sabes que he llorado,
mis lágrimas han caído como la lluvia, pero hoy no,
hoy será distinto tomaré tus dulces labios
y los absorberé como si fuesen los últimos de éste mi apócrifo mundo,
llenando así de colores y sabores esta noche.

Frente al televisor, tan patético como antes,
pero ahora es distinto, pues veo las cosas desde el plano espiritual
aquél plano que me has mostrado en su amplitud.

He estado aturdido y confundido durante mucho tiempo.

La dulce humareda, calma el alma y calma el dolor,

Calma el contorno y elimina su hedor...