
Estoy montando el viento para pisar el aire,
para tocar el sueño dentro de estas tierras arenosas,
en donde es difícil levantar la mirada,
en donde los ojos cambian a rojos por la arena,
misma que raspa mi garganta y ahoga en cada paso mis pulmones.
Prometo que seré más fuerte al amanecer
cuando sabiduría llegue a mi vida,
cuando el verano se asome la dejaré.
La dejaré cuando el verano se acerque,
cuando ya no sea necesario recurrir a sus consejos.
La dejaré cuando el verano despunte,
cuando el sol no preste mas sus llamas para prender nuestro amor.
Y en su honor cantaré canciones a la madre tierra,
canciones de vida, de colores, cada una con matices diferentes,
en distintos tonos y serán como hojas del mismo árbol como hijas de la misma madre.
Tiene que quedar claro que su aroma no lo dejaré, viajará con migo a donde sea que valla,
en donde sea que viva, conmigo seguirá.
Todos intentan decirme que no me haces bien pero solo tú sabes que he llorado,
mis lágrimas han caído como la lluvia, pero hoy no,
hoy será distinto tomaré tus dulces labios
y los absorberé como si fuesen los últimos de éste mi apócrifo mundo,
llenando así de colores y sabores esta noche.
Frente al televisor, tan patético como antes,
pero ahora es distinto, pues veo las cosas desde el plano espiritual
aquél plano que me has mostrado en su amplitud.
He estado aturdido y confundido durante mucho tiempo.
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